LUIS ORÉ IBARRA

Mediador y consultor en negociaciones y procesos de consenso. 

Director de ORASI Consulting Group

Construir confianza y factibilidad social en proyectos de Inversión para generar beneficios y valor compartido entre la empresa, la comunidad y el Estado es clave.

Hoy en día el crecimiento mundial produce una mayor demanda de recursos naturales y existen múltiples intereses, económicos, sociales, ambientales, políticos, entre otros. La historia reciente de nuestro país nos demuestra que hay falta de credibilidad y confianza en población y comunidades locales, no solo respecto al gobierno sino también en relación a las empresas que proponen proyectos de inversión. En ese sentido, los conflictos sociales han retrasado e impedido la implementación de proyectos, donde el interés de poblaciones locales radica en ser escuchados, no ser impactados negativamente y ser partícipes de los beneficios económicos como resultado de la operación de proyectos. 

En los últimos años las empresas han sido vistas como causa importante de los problemas económicos, ambientales y sociales del mundo moderno, lo que ha acentuado la creencia de que las empresas prosperan a costa de la sociedad. 

Ante esta situación Michael Porter y Mark Kramer, empezaron a reflexiona y se preguntaron ¿Cómo reinventar el capitalismo y liberar una oleada de innovación y crecimiento? Así surgió la idea de valor compartido como una estrategia a implementar. VALOR COMPARTIDO básicamente es conectar el éxito empresarial y la prosperidad social o comunitaria integrar factores económicos y sociales.

Cabe recordar la expresión de Peter Drucker, quien afirmaba que La CULTURA (de la empresa) se come a la ESTRATEGIA cada mañana. Peter afirmaba que una cultura organizacional que empodera asegura la ruta al éxito organizacional. Recientemente, Porter y Kramer han empezado a hablar sobre el propósito de las empresas, el propósito de las empresas acerca más el concepto de valor compartido a la idea de cultura organizacional que a la de una estrategia corporativa.

Para lograr valor compartido es fundamentar cambiar nuestra forma de pensar, necesitamos generar una dinámica diferente y participativa para convertir a Empresas y Comunidades en aliados estratégicos (socios) para la producción minera y el desarrollo territorial compartido. Nuestra forma de pensar no solo es estrategia, la cultura organizacional refleja el paradigma de quienes conforman la organización y las creencias y pensamientos de estas. Para generar valor compartido debemos tener un paradigma de beneficios mutuos, pensar en resultados ganar-ganar que sean producto de procesos inclusivos y participativos.

El paradigma o marco mental de beneficios mutuos es el resultado de la evolución del enfoque de negociación basada en intereses, más allá de posiciones. Esto significa tener conversaciones profundas y honestas sobre lo que es importante para múltiples actores para encontrar soluciones creativas que integren múltiples intereses, es decir las preocupaciones, necesidades y aspiraciones que motivan las posiciones que tienen las personas por ejemplo respecto a favor de proyectos de inversión.

Algunos principios transversales que sustentan el paradigma o enfoque de beneficios mutuos y que guían la interacción entre las personas son los siguientes: 

  1. Involucre a los actores y partes interesadas en la solución – no busque soluciones con ellos o para ellos, busque soluciones con ellos, piense en la solución conjunta de problemas, retos y desafíos. 
  2. Concéntrese en los intereses y las necesidades más importantes, tanto de la organización como de la comunidad local.
  3. Cree opciones que generen beneficio mutuo, ganancias para todos – de manera que aborde la satisfacción de los intereses y preocupaciones prioritarias de todos los actores.
  4. Actúe de una manera que genere confianza y fortalezca relaciones. Trate con respeto al otro y actúe con transparencia, comparta e intercambie información, y haga seguimiento de las acciones que sean coherentes y consistentes con los compromisos asumidos.

La interacción entre las personas como las negociaciones y el dialogo tienen no solo una dimensión racional, sino también una dimensión emocional cuyos asuntos determinantes para la construcción de relaciones positivas son el sentido de ser apreciado, el sentido de afiliación o la necesidad de sentirse incluido – no excluido, la autonomía de que no se nos impongan decisiones sino tener la posibilidad de incluir en decisiones que le pueden afectar a uno, y el sentido de sentirse respetado tan solo por el hecho de ser humanos y ser respetados en sus creencias y costumbres aunque sean diferentes.

Si deseamos lograr la viabilidad de proyectos de inversión debemos tener una cultura sustentada en un paradigma de valor compartido, que resulta en éxito empresarial y prosperidad social, para lograr esto, debemos ser conscientes de las dimensiones racionales y emocionales de la interacción humana en donde todos tienen la necesidad de ser escuchados, entendidos, apreciados y respetados.

Haciendo sentido de la expresión de Peter Drucker, y las nuevas ideas de Michael Porter y Mark Kramer, podemos afirmar que de nada sirve tener las herramientas (estrategias) adecuadas si tenemos el Paradigma (cultura) equivocado. Para construir la viabilidad de proyectos de inversión con beneficios para todos… Pensemos en Valor Compartido.